17/06/2011

YSL

YVES SAINT LAURENT QUE LO QUE PASE EN PARÍS, SE QUEDE EN PARÍS

PARISIENNE

Amanece en París. Justo antes de que llegue el día, una mujer camina con su secreto. En la ciudad cómplice nunca se hará la luz sobre esta noche especial. ¿Qué ha pasado...? ¡Chitón! Es una historia que sólo puede suceder en París... una historia PARISIENNE.


En el amanecer de un gran día, ella parece evanescente. El aire en cuerpo y alma de una auténtica PARISIENNE que sabe amar para vivir y vivir para amar. Por eso París la ha hecho suya.


Es una mujer de negro que ha pasado la noche en blanco. Una mujer con un glamour diabólico y un rostro angelical. Una mujer que viste un traje de noche al despuntar el día. ¿Escandalosa? No. Libre. Una mujer Yves Saint Laurent. Una PARISIENNE: ¡todo un cumplido!


¿Quién la sigue por ese puente, justo delante de la Torre Eiffel? ¿Él?
¿Tú? Sólo una rosa la acompaña. ¿De dónde sale esta flor exuberante y carnal? ¿Acaso de un patio de París? ¿Cortada quizás en el fervor de una caricia? ¿Deshojada en recuerdo de una noche en que todo orden ha sido subvertido? ¡Información confidencial! Sólo París lo sabe…


Esta mujer desaparece en un perfume de misterio. Se llama Kate Moss, se llama PARISIENNE.


PARISIENNE es un perfume que se parece a esta mujer eterna: tiene personalidad, es paradójica, rechaza los convencionalismos. Nada es evidente pero todo se sugiere…


Gran fragancia floral de estructura amaderada, PARISIENNE es el perfume de la  suprema feminidad, imbuida de la calidez del hombre que la ha rozado.


Las notas de cabeza (el efluvio) juegan simultáneamente con un acorde vinilo, un guiño supermoderno que evoca el barniz, el brillo de labios o el metal de un tacón de aguja, antes de que el arándano, fruta acidulada, añada su toque amargo, que evoca una cierta impertinencia, suavizado por la nota de la mora, jugosa, chispeante, carnal, símbolo de una PARISIENNE epicúrea.


Las NOTAS DEL CORAZÓN (EL CARÁCTER) floral palpitan con la suavidad de la rosa damascena, absolutamente femenina, en perfecta armonía con la violeta, más empolvada, sensual y carnal, como el cuero que viste Kate Moss. En contraste, la peonía aporta una brisa juvenil PARISIENNE y un suspiro de frescura matinal.


Las NOTAS DE FONDO (LA ESTRUCTURA) aportan en su estela amaderada un toque intenso y turbador, en primer lugar con el pachuli, misterioso por excelencia. Y cuando el carácter masculino del vetiver coquetea con el erotismo femenino del almizcle y el sándalo, comprendemos que esta noche PARISIENNE ha sido una noche de amor.


Sophia Grojsman, Sophie Labbé
Creadoras de la fragancia

Esta fragancia se refugia en un frasco exquisito, cincelado como el laberinto de las calles de París, arrugado como las sábanas que acaba de abandonar, rosado como el cielo del amanecer, de diseño realzado por su monograma YSL estampado sobre piel negra. Un estuche que la viste maravillosamente, como Yves Saint Laurent viste a una mujer PARISIENNE.