13/04/2012

YSL

PARISIENNE À L’EXTRÊME EAU DE PARFUM

En París, ella se burla de lo prohibido.
En la oscuridad, inquietante, la devoran con la mirada. Lánguida, sublime y vibrante, femenina al extremo. El cuero del corpiño, el tacto de las sábanas arrugadas, el letargo de la ciudad, la suavidad de su piel, la osadía de sus gestos…
Sensaciones carnales que abrazan a Parisienne y a su amante.
El placer les lleva al extremo.

Un perfume de éxtasis. Parisienne, Eau de Parfum Extrême, es la esencia de todos los sentidos. Intenso, sensual y apasionado.
Tentación, misterio, erotismo… Gracias a los envolventes toques de incienso y mora, el acorde de vinilo gana en profundidad, insuflando una embriagadora sensualidad a este elixir.
En el corazón de la noche y de este Eau de Parfum, la violeta y la rosa damascena interpretan una partitura de extraña intensidad. Embriagadora, adictiva, empolvada… Tan carnal como la mujer que lo usa.
La nota de fondo suena en tres tiempos: con el pachulí en primer lugar, la encarnación amaderada del misterio; posteriormente con el ante y su suave tacto aterciopelado e inquietante; finalmente, el almizcle deja sobre la piel una huella de una irresistible sensualidad.

El delicado frasco de Parisienne à l’extrême  está repleto de misterio: su tapón es de cuero negro y su color más intenso.
Rock, vintage, tórrido. En el estuche se lee la mención «A l’extrême» como una obviedad, como una declaración espontánea, como un sello estampado de golpe.